Por Diego Rodríguez ·

Petro y su generosidad con dinero ajeno

Petro y su generosidad con dinero ajeno, una política que puede llevar a la ruina económica de Colombia

El presidente Petro ha sido criticado por su política de generosidad con el presupuesto nacional y los impuestos de los contribuyentes. Según Maquiavelo, un gobernante que es generoso con el tesoro del estado puede aumentar su fama, pero a costa de la estabilidad económica a largo plazo.

El Sector Productivo ve a Petro como un líder que reparte el botín de guerra, es decir, las utilidades y el ahorro de los empresarios y los contribuyentes. Las reformas tributarias y de pensiones son vistas como una forma de tomar el ahorro acumulado para financiar el gasto corriente del Estado.

Petro ha perfeccionado la narrativa de que el empresario es un acumulador egoísta, lo que justifica la expropiación de sus recursos. La generosidad con dinero ajeno crea una ilusión de bienestar inmediata, y los seguidores de Petro no agradecen al sector productivo por generar el dinero, sino al líder que se lo quita a los poderosos.

La verdadera generosidad, la que crea progreso real y sostenible, es lenta y poco vistosa. En cambio, la generosidad populista produce un rédito político inmediato. Maquiavelo advierte que la generosidad con el tesoro del estado puede llevar a la ruina, y Petro sigue este guion al pie de la letra. La generosidad de Petro no aguanta las finanzas del estado colombiano sin cumplimiento de la regla fiscal, lo que puede llevar a un crecimiento de la deuda pública y el déficit fiscal, y acabar con la inversión privada y el empresariado.

El riesgo es que cuando el dinero ajeno se acaba, la generosidad desaparece y solo queda el odio de ambos bandos. Los seguidores de Petro no hacen un análisis detallado de las consecuencias de sus políticas, lo que puede llevar a un caos económico similar al de Venezuela. Es importante considerar las implicaciones a largo plazo de las decisiones políticas y no dejarse llevar por la ilusión de bienestar inmediata.

La situación actual es crítica, y es necesario que se tomen medidas para evitar el colapso económico. La generosidad de Petro puede ser atractiva en el corto plazo, pero puede tener consecuencias devastadoras en el largo plazo. Es hora de que se considere un enfoque más equilibrado y sostenible para el desarrollo económico de Colombia.

Lechonería Julián Vasquez